Las doce noches santas X

3 de Enero:

Entramos ahora en nuestro camino en la esfera de Géminis.

Ésta se relaciona con la Jerarquía de los Serafines o Espíritus del Amor Universal.
Nos ayuda a encontrar la más elevada forma de amor a la que puede aspirar y alcanzar el ser humano.
Es un amor que ha de extenderse más allá de los lazos de consanguinidad. Es un amor impersonal e incondicional hacia el prójimo.
Sentir realmente esa fraternidad en nuestros semejantes y ser capaces del sacrificio por un amor hacia los demás. No olvidemos que la palabra sacrificio, nos lleva a un “sagrado oficio”.
Ese amor, lo encontramos en el sacrificio que hace Jesús al entregarse a la Pasión y la muerte, para trascenderla, abriendo un nuevo camino a la humanidad.

Nosotros también hemos de sacrificar y dejar morir al YO que es mortal, para poder recibir al Cristo, naciendo al YO inmortal.

La interiorización de la sagrada afirmación:
No Yo, sino Cristo en mi”
Es el Amor elevado al que aluden las palabras de Cristo:
Este es el mandamiento que os doy: Amaos los unos a los otros, tal como yo os he amado” (Juan 15, 12-14)
La región de Géminis, a través de la Jerarquía de los Serafines, es la que nos impulsa al amor puro hacia los demás.

¿Qué es el Amor puro? El no juicio. La comprensión y la capacidad de no juzgar al otro.
Amar es aceptar que cada uno está viviendo la experiencia que le corresponde, según su propósito y su conciencia. No intentar cambiar a los demás.
Amar a cada uno tal y como es, no juzgar.
Vayamos ahora, como siempre a la meditación correspondiente a este trabajo